sábado, 5 de enero de 2008

Ya vienen los Reyes Magos!

¿No echáis de menos esa tensa espera hasta que llegaban los Reyes Magos y dejaban los regalos junto a la ventana? Yo una noche me desperté e incluso los distinguí dejando los paquetes. ¡Qué iluso! Y yo creo que hoy los niños nacen ya sabiendo que los reyes son sus padres y que papá noel no es más que un producto de márketing de Coca-Cola Company.

Ni los regalos son ya iguales. Yo me acuerdo cuando mi generación recibía por reyes juguetes de construcción, legos, coches a escala, puzzles... y hasta libros! Ahora no: si quitamos a los peques, que con un par de muñecas y una cocinica en el caso de ellas, y un balón en el caso de ellos, los demás piden todos videojuegos. He pirateado ya 6 u 8 Nintendos DS para los nenes, otras cuantas PSTwo, y Wiis no porque directamente están agotadas en todos los sitios. Yo todavía no he probado este cacharro nipón aunque dicen que está muy bien para hacer ejercicio. Yo prefiero, para ser sinceros, otros ejercicios ;)

Recuerdo que, aún contando con pocos años, me regalaron un Cinexin. ¿Os acordáis? El mío era de los primeros, es decir, nada de plástico: todo era de cartón, incluido el reproductor, las películas... Y la verdad es que era una delicia, por lo poco que recuerdo, ver a los personajes de Disney en la oscuridad de la habitación danzando sobre la pared. Claro que, como yo siempre he sido muy limpio, un día me dió por lavarlo (parece ser que estaba sucio), así que me lo llevé al lavabo y le dí un buen fregado, jabón incluído. A tomar por culo Cinexin. Desde entonces me descargo las pelis piratas y las veo en PC: todo evoluciona.

Pero lo que yo más disfrutaba eran los regalos de mi hermano. Sí. Generalmente, y al ser prácticamente de la misma edad, nos regalaban las mismas cosas pero por duplicado para evitar las peleas. Mis juguetes, generalmente, se usaban poco tras la novedad: los guardaba para que no se estropearan, y usábamos los de mi hermano, que siempre ha sido un manazas para esas cosas. Cuando crecí un poquitín y los regalos electrónicos eran más comunes, me divertía mucho 'raptando' los ejemplares de mi hermano y abriéndolos para verle las tripas y ver qué llevaban dentro, cómo funcionaban... se ve que lo de la tecnología viene de pequeño. No os quiero contar lo que lloraba mi hermano cuando veía sus juguetes desmembrados... pero... ¡y lo que aprendía yo!

Esta noche tenéis que ser buenos, limpiar los zapatos y dejarlos junto a la ventana. Y que no falten los polvorones y la copilla de anís para sus majestades. Trabajan poco, pero la noche que les espera es toledana. Espero que os traigan muchas cosas, y sobre todo, mucha mucha felicidad y sonrisas para todos los días de este año.

Yo no he pedido mucho, pero quién sabe cúando puede llegar el mejor regalo (¿verdad Ana Laura?).

Un saludo. Mike.

1 comentario:

Rocío Brontë dijo...

¡Yo también tenía un Cinexin!

¡Anda que no me gustaba a mí nada jugar con eso! Era lo que más me gustaba, creo yo... esas tardes de sábado, encerrada en mi habitación, con el proyector... no tiene precio.

Yo voy a poner esta tarde los zapatos en mi ventana, a ver si me traen lo que quiero...

Jujujuju

(Babas...)

Jujuju

(Más babas...)

Pues eso.

Felices Reyes, Mike.

Besos,

Rocío Brontë