sábado, 3 de mayo de 2008

La fiesta nacional

Hay muchos detractores de las corridas de toros, tanto en España como en el extranjero. Hasta cierto punto estoy de acuerdo con ellos. Los espectáculos basados en la sangre y en la violencia deberían ser cosa del pasado. Pero no nos engañemos; en todos los lugares del mundo, ya sea con toros, zorros, gallos o cualquier otro pobre animal se juega a 'ser Dios', a quitar o a otorgar la vida, a la misma vez que el público asistente se divierte.

A mi me gusta verlo (intento hacerlo) desde otro punto de vista, y ese es el de la cultura y la tradición. Me río cuando salen los guiris (y no tan guiris) corriendo desnudos por las calles de Pamplona en protesta por la sangría taurina. Quizás piensan que una tradición de siglos, arraigada como lo está en la cultura española, puede eliminarse, o prohibirse de un día para otro. Sería algo similar a erradicar la feria de Abril de Sevilla, o a obligar a los españoles a usar un idioma diferente al español. Lo siento mucho pero, para bien o para mal, la cultura es algo inherente a un pueblo y no puede borrarse de un plumazo a través de una ley. La cultura pertenece a la gente, no a los papeles o a las opiniones de los ecologistas.

La fiesta nacional tiene caras ocultas, o mejor dicho, más desconocidas, a la típica imagen del torero y su capote o de una persona entrando a matar. Es arte, en eso creo que estaremos de acuerdo muchos, y por supuesto valor y coraje en estado puro (yo he estado cerca, muy cerca de estos animales y os aseguro que hay que tenerlos como las bolas del reloj de la Puerta del Sol para ponerse delante de semejante bestia). ¿Conocéis a los forcados? Algunos sí, a otros ni les sonará. Bien, yo os doy unas breves notas. Los forcados, una tradición de la tauromaquia portuguesa, son una especie de 'payasos' del rodeo, sólo que en este caso no hacen reir, sino todo lo contrario, amenizar las corridas (casi siempre de rejones) con sus actuaciones carentes de sangre. Los forcados es una 'clase', por decirlo de alguna forma, de personas que aman los toros, y a la que solo pueden acceder individuos de alto rango, como arquitectos, médicos, ingenieros, etc... es decir, son gente que sabe muy bien de qué va el asunto.

Los forcados salen en grupos de 6 o 7 a las plazas y su labor es detener al toro con la simple ayuda de sus manos. Dicho de otro modo, su misión es inmovilizar al animal y aguantar sus embestidas (por ello, casi siempre actúan en corridas de rejones, aprovechando que los cuernos del toro están limados). Para ello se necesita, primeramente un valor considerable, y segundo una unión providencial para conseguir el objetivo: se ayudan mutuamente, se protegen mutuamente. Y para muestra un botón: un video de youtube que hace un tiempo me llegó al email y que recoge de forma soberbia la filosofía de los forcados, Compañerismo con mayúsculas. A ver quién no se emociona con estas imágenes.



Un saludo, Mike.

3 comentarios:

Abdul Alhazred dijo...

Lo siento, Mike, pero no. Porque algo sea cultural y tradicional, no tiene el derecho a permanecer impune. Por esa regla de tres, por ejemplo, la ablación del clítoris que se practica con tanta frecuencia en el África subsahariana debería de quedarse como está, ya que es algo completamente cultural y religioso. De la misma manera, también deberíamos dar por válidas las alegres lecturas del Corán que muchos imanes hacen, fomentando el maltrato a la mujer.
Y otra de las caras ocultas de la fiesta nacional es la cantidad tan enorme de dinero que mueve, que hace que a muchísima gente con ganaderías y con intereses de por medio no le venga nada bien que se quite del ruedo (valga la expresión) tan vetusta barbaridad.
Disto mucho de ser un ecologista radical, como puedes ver aquí:
http://cultesdesgoules.blogspot.com/2007/09/qu-est-pasando.html

Pero lo que no es, no es. Y criar a una raza animal para simplemente cargársela en el ruedo, o tirar una cabra desde un campanario, o cazar zorros dándose mucha importancia, o arrancar la cabeza de un gallo pasando al trote montando un caballo, no es.
No se le puede añadir la etiqueta de acto cultural a torturar a un bicho delante de 20.000 personas.

Mike Adán dijo...

Impune es porque hasta la fecha es legal. Y como bien dije al comienzo de la entrada, yo no estoy a favor de los espectáculos basados en la sangre y en la violencia.

Mal que le pese a muchos, tanto la tauromaquia, como la caza de zorros, etc. es algo inherente a una cultura y muy dificil de erradicar así porque sí. Que una parte de nuestra cultura no la compartamos o no nos guste no son motivos suficientes para rechazarla como elemento cultural.

Y por favor Juanlu, no me compares la ablación del clítoris o los discursos funadamentalistas de 4 locos con esto. Ya lo sé, hay sangre y violencia, pero al menos aquí sólo lo hacemos con animales. Al fin y al cabo en todos los sitios se maltrata a los animales en uno u otro aspecto, porque en los mataderos, en esos dónde producen la carne que tan tica está en las hamburguesas, o los pollos asados de la feria, se hacen auténticas barbaridades a los animales. Es triste decirlo pero muchos de esos animales existen aún 'gracias' a que nos son de utilidad, y para tal viven y mueren.

Gracias por tus siempre inteligentes aportaciones Juanlu ;)

Mike

Rocío Brontë dijo...

Bueno... yo es que, en fin, no estoy nada de acuerdo con el toreo. Si se erradicara, la verdad es que no lo echaría de menos...

Pero claro, en esto, como todo en la vida, cada uno tiene su opinión, y hay que respetarla.

Un beso, Mike.