domingo, 10 de febrero de 2008

Ropa vaquera

Me encanta la ropa vaquera. De hecho, es la que uso el 99% de las veces. Dondequiera que vaya, mis pantalones vaqueros me acompañan. Alguna gente no se siente cómoda con ellos, pero yo no sé si será la costumbre o qué, pero no estoy más a gusto con nada que con unos buenos vaqueros, y si tienen muchos bolsillos mejor, que siempre voy cargado de cosas jejej. ¿Quién les iba a decir a los mineros norteamericanos cuando empezaron a usar este tejido para trabajar que se iba a convertir en un icono de la cultura moderna...?

Os voy a confesar una cosa: hay pocas cosas que me gusten más que una minifalda vaquera en una niña (verlo en un niño también me gustaría, pero para descojonarme mayormente). Sí, me encanta. Claro que una cosa moderada, porque se ve cada cosa por ahí fuera que da 'miedo'. No sé como algunas (y lo digo de corazón) tienen vergüenza a salir como salen... Es decir, desnudas van mejor que con esos cinturones anchos (a veces estrechos) que se ponen.

Lo que ya no me gusta tanto es la moda de llevar ropa vaquera hecha polvo, con rajas, esneñando rodillas, espinillas, con los hilos por fuera... como si de vagabundos se tratara. Pero, ¿a qué no sabéis cuál es la última moda? Leed, pequeños, leed:

Los pantalones vaqueros verdaderamente auténticos son aquellos que se han desgastado a través del paso de los años. Por ello, muchas marcas venden sus jeans nuevos deteriorados en rodillas y otras partes de la prenda para imitar modelos antiguos de vaqueros. Un grupo español ha inventado un sistema que permite una gran innovación en la obtención de pantalones que simulen estar usados y gastados. Eurotrend, una empresa valenciana, ha desarrollado esta tecnología láser que permite hacer clones exactos de vaqueros antiguos. El sistema consiste en fotografiar un jean vintage –antiguo–. Mediante un 'software' desarrollado por Jeanologia, una filial de Eurotrend, esa imagen se convierte a una escala de grises y se exportan los ficheros digitales a la maquinaria láser. Posteriormente, la máquina lee ese pixelado de grises y acciona el láser, que proyecta energía calorífica sobre un vaquero nuevo. Esa energía reproduce el desgaste en el mismo sitio que en el jean original de la fotografía, consiguiendo replicar una prenda antigua. De lo que no se libra el producto generado es del clásico lavado a la piedra, que sigue siendo necesario. (El Mundo).

Era lo que faltaba ya. Antes nos comprábamos la ropa para estrenarla, nueva y flamante, el domingo de ramos. Hoy pagamos una millonada por una prenda hecha polvo, desgastada, y también sucia. Si el mundo no está loco que alguien me lo explique.

Me piro a seguir currando! Feliz Domingo! Mike.

1 comentario:

Rocío Brontë dijo...

A mí me gustan desgastados, pero una cosa es de 'apariencia desgastada' y otra bien distinta es que se vea a legua que está hecho polvo, como un pordiosero.

Never!

Besillos